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Bienvenidos a la Seguridad Democrática Recargada

 

Por: Laura Cristina

 


Muchos colombianos, optimistas o ingenuos, esperaban que el señor que ostenta el cargo de presidente de la República de Colombia diera señales de humo sobre la línea con la que “enderezaría” su gobernabilidad. Esperaban que a más tardar este mes se mostrara la o las líneas con las que encauzaría su gobierno, porque el año pasado fue noticia porque sus proyectos de ley no pasaban en el Congreso o por sus comentarios un poco “desatinados” como el de Blancanieves y los siete enanitos refiriéndose a su política económica.


 

Este año, Iván Duque arrancó con apariciones relevantes dándole apoyo irrestricto a la Asamblea Nacional en Venezuela y con la convocatoria a una marcha contra el terrorismo a causa del atentado a la Escuela de Cadetes General Santander realizado por el ELN. Estos dos hechos se encuadran perfectamente con el lanzamiento que acaba de hacer del reencauche de la Seguridad Democrática. Y, si a este contexto se le suma el clamor social que le ha venido exigiendo al presidente tomar medidas ante el continuo asesinato de líderes sociales que solo en lo que va del año ha cobrado la vida de 171 y en lo que va de su gobierno mas de 30.

El evento se dio en el marco de un Consejo de Seguridad en una de las regiones más olvidadas de Colombia y, por tanto, víctima de muchos hechos de violencia: el departamento del Chocó. Allí, en medio de la cúpula militar, el ministro de defensa y las autoridades regionales2 Duque lanzó lo que denominó la estrategia contra los “matalíderes”. Sí ese fue el sustantivo que utilizó para referirse a lo que estudiosos del conflicto armado en Colombia34 ya han confirmado que es el asesinato metódico y selectivo de líderes sociales.

Así como dijo que “A Guacho se le acabó la guachafita” refiriéndose a la muerte de un disidente de las FARC, ahora con la mismo escaso respeto y seriedad enuncia “matalíderes”. La estrategia ya la conocemos todos los que vivimos el gobierno Uribe. Se trata de la creación de una red de informantes ciudadanos que den pistas de los delincuentes para su captura o muerte y a los cuales se les darán millonarias recompensas por “cooperar” con la policía.

Con esta estrategia el gobierno pretende matar tres pájaros de un solo tiro: 1. Mostrarse como que sí está haciendo “algo” por los líderes sociales, 2. Justificar el aumento de militares al volcar la guerra de nuevo a los territorios, sobre todo los más afectados por la violencia y al mismo tiempo más olvidados por el Estado para ejercer la “presencia” militar del gobierno5 y 3. Alimentar la idea de que ser mercenario paga, atizando la cultura del “dinero fácil”, lo cual puede tener consecuencias muy adversas, como el ajuste de cuentas por particulares y el aumento de denuncias falsas, solo por ganarse el dinero.

El lanzamiento de la estrategia estuvo acompañada por el video-spot en el que se puede ver cómo mezcla estos tres objetivos. Primero dice que “La protección de nuestros líderes sociales es un compromiso del Gobierno Nacional y subraya en rojo las palabras protección, nuestros y compromiso, con la clara intención de destacar que “se está haciendo algo”. Luego aparece la solicitud de ayuda a los televidentes (porque dijo que se transmitiría por los canales de televisión a partir de hoy 1 de Febrero) para que den información para capturar a los criminales con el ya trillado cartel de “Se busca” al estilo oeste. El cartel tiene el logo de la Policía, la Fiscalía y el escudo de Colombia y está separado en recuadros de acuerdo al monto millonario de recompensas. Y luego, la voz narradora del spot atizando el tono de su voz dice: “Estos son los asesinos de nuestros líderes sociales” y así va subiendo la imagen del cartel con las fotografías y los nombres. Continúa diciendo que se ofrece recompensa desde $500 millones hasta $4000 millones por información efectiva. Luego destaca los tres primeros nombres y por los que se ofrece el monto más alto y son los cabecillas del la guerrilla del ELN. Finalmente el spot de 50 segundos con el número de la línea directa (un celular) para que sean denunciados y cierra diciendo que garantizan y con el letrero de “Absoluta reserva” y el de “El que la hace la paga”, estas dos últimas palabras resaltadas en rojo.

A la anterior descripción se puede agregar la explicación de que las letras resaltadas en rojo sumadas al cliché del letrero de “Se busca” evidencian el lenguaje amarillista que se utiliza, el cual sirve para llegarle a un público con morbo. Asimismo, en el discurso verbal, la utilización del nosotros cuando dice en varias ocasiones “nuestros líderes” pretende generar proximidad entre un “ellos”, los líderes sociales, que están en un allá, lejos, en las regiones y un “yo” que en este caso sería el Gobierno. Sin embargo, ese nosotros de unidad, de acercamiento promueve una división con otro ellos que serían los “buscados”, es decir, nosotros=líderes+gobierno (que incluye Policía y Fiscalía de acuerdo a los logos puestos) y ellos=delincuentes buscados. Esta división pone en medio a la ciudadanía, al público que vea el video, por lo cual, explícitamente se les convoca a que denuncien y de esa manera se ponen de lado del “nosotros” y además se ganan una “platica” en “absoluta reserva”.

Además, en el afán de dar respuesta al atentado de la Escuela de cadetes este spot mezcla la tragedia de los líderes sociales asesinados en la misma bolsa. Situación que que es por demás muy compleja, porque responsabilizar al ELN también de los asesinatos a líderes en una campaña mediática que puede durar meses sino años, rompe totalmente con la idea de una salida negociada al conflicto con esta guerrilla, les declara directamente la guerra, desacata los protocolos firmados por el Estado que Duque en este momento representa y nos pone a todos los colombianos en un escenario de conflicto armado.

No solo es de resaltar el lenguaje que utiliza Duque sino la forma como convierte un problema estructural de violencia en Colombia (como lo es el exterminio sistemático de líderes) en un show de campaña en el que reitera su slogan “El que la hace la paga”. Crea entorno a una tragedia social una estrategia comunicativa en la que, de nuevo, como si la muerte o captura de los “matalíderes” solucionara el problema estructural de violencia que se generó en los territorios, en gran parte porque el Estado no ha copado los espacios dejados por la desmovilizada guerrilla de las FARC y estos han sido copados por grupos de paramilitares en su mayoría que se disputan los negocios de la droga y las tierras entre otros.

Muchos comentaristas de la vida nacional dirán que Duque desperdició una oportunidad de “oro” para generar su propia estrategia de gobernabilidad, otros diremos que desde que fue elegido como “el que dijo Uribe” y ratificado cuando cambió su foto de perfil en las redes sociales por esa fotografía mirando al horizonte y poniéndose la mano en pecho al estilo de la “mano firme y el corazón grande” ya sabíamos lo que veríamos en su gobierno: Bienvenidos a la Seguridad Democrática Recargada, porque el que la hace, la paga y el cambio de una mentalidad de guerra a una mentalidad de cambio social, científico y cultural para el país, que siga esperando.

2 Todos hombres, hay que aclararlo, porque como dicen las mujeres de la Ruta Pacífica de las Mujeres y tantas otras: La guerra la hacen los hombres y son las mujeres las que históricamente reconstruyen el tejido social

4Una de las conclusiones más importantes del informe de la Comisión Colombiana de Juristas es que hay patrones que dan a entender que serían ataques sistemáticos a los líderes sociales” https://www.elespectador.com/noticias/nacional/asesinatos-de-lideres-sociales-metodicos-y-selectivos-segun-investigador-camilo-bonilla-articulo-834889

5 Porque esa otra presencia, la que verdaderamente necesitan los territorios con programas de Educación, Salud, Empleo, oportunidades que realmente transformen estructural mente esos lugares.

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