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Dos modelos un camino

Por: Javier Galindo

Las consecuencias sociales del desarrollo capitalista por vía terrateniente para el caso Colombiano fueron graves, el régimen político nacional y local continuó apoyando las viejas clases dominantes con los viejos métodos arbitrarios de someter a la población campesina.

La gran propiedad tanto para el caso argentino como colombiano tiene su origen en la colonia. Esta no es un producto del capitalismo, sin embargo ha presentado diversos cambios a través del tiempo, de forma heterogénea y con las particularidades propias de cada territorio. América latina comparte la vía de desarrollo del campo Prusiana, “Junkers” para algunos la vía más dolorosa, en la cual el proceso de modernización y tecnificación del latifundio lo hace el mismo terrateniente haciéndose capitalista y organizando la producción y donde los asalariados son probablemente los antiguos siervos. En palabras de Eduardo Azcuy, “El dominio del capital en la región pampeana argentina no se construye contra los terratenientes, sino con los terratenientes (encabezados por las fracciones más modernizantes o dispuestas al aburguesamiento)”.

Por el contrario la vía de desarrollo americana “Farmers” parte de la ocupación y apropiación del suelo y de la creación de la clase media rural, para crear esta clase media rural el suelo es repartida democráticamente o a bajo precio, esta clase media consume e impulsa la industria nacional americana, el farmer es un consumidor creado, que a su vez impulsa y permite el desarrollo de la industria nacional, el terrateniente no es quien organiza la producción, este vende, cede o percibe una renta del suelo, pero quien organiza la producción es la burguesía. Es importante aclarar que esto sólo va a ser posible gracias a la victoria de los estados del norte sobre los estados del sur, en América Latina infortunadamente ganaron las ideas de los estados del sur.

Las consecuencias sociales del desarrollo capitalista por vía terrateniente para el caso Colombiano fueron graves, el régimen político nacional y local continuó apoyando las viejas clases dominantes con los viejos métodos arbitrarios de someter a la población campesina, mientras que en la ciudad se imponía un control entre clientelista y autoritario sobre la vida civil en general.

El capitalismo se transforma en imperialismo. La consolidación de esta nueva etapa del capitalismo y la puja interimperialista por mercados donde exportar capital, mercancías y obtener materias primas y otras mercancías, impuso una nueva división del trabajo a escala internacional y tendió a encuadrar –en el parteaguas de los siglos XIX y XX- a los diferentes países según su grado de soberanía económica y autonomía nacional en al menos cuatro tipos diferentes: imperialistas, dependientes, semicolonias (países con partes de su territorio controlado por gobiernos extranjeros) y colonias.

La dependencia debe ser entendida como una situación condicionante. La dependencia es una situación en la cual un cierto grupo de países tienen su economía condicionada por el desarrollo y expansión de otra economía a la cual la propia es sometida, y en este último grupo es donde se encuentra el estado Colombiano y Latinoamérica en general, a algunos de nuestros compatriotas esto de estar en el mismo grupo con los peruanos y los venezolanos les debe parecer una tragedia, porque como nosotros tendemos a padecer delirios de grandeza, pues esto no debería ser así, y no faltará el que diga lo bueno es que Argentina tampoco se salvó, la vieja confiable de la lavar nuestras culpas con nuestros hermanos y vecinos.

El problema de estar en una situación condicionante no sólo es el tema económico, sino que dicha condición determina los límites y posibilidades de acción y comportamientos de los hombres, restringe la libertad y la autonomía de los pueblos. Germán A. Lallemant describe una nación dependiente como aquella que orienta la producción en función de la demanda externa, sostenida en una dotación de capital extranjero aplicada al perfeccionamiento de la infraestructura y a la financiación de un “modelo agroexportador” que sacrifica lo fundamental del desarrollo industrial. Lo cual en palabras más sencillas significa que las empresas extranjeras nos impulsan a la extracción de recursos o siembra de determinados productos, luego nosotros les vendemos los recursos a ellos mismos, ellos los transforman y vuelta y nos los venden obviamente mucho más caros, evitando que nosotros desarrollemos nuestra propia industria y eso que nosotros siempre nos vanagloriamos de ser los más astutos.

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