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El mundo está empezando a entender que #SinCienciaNoHayFuturo

Este sábado 22 de abril, el mundo fue testigo de un evento sin precedentes: La marcha por la ciencia. Desde unas 600 ciudades en los 5 continentes miles de personas salieron a las calles para sacar a la luz una seria problemática que podría definirse como un ataque a la ciencia.

¿Cuál es el contexto?

  • Recortes del presupuesto público a la investigación en todo el mundo, haciendo que cierren institutos completos o partes de ellos. Se acabaron las becas que daban la oportunidad a miles de jóvenes de continuar su formación académica en posgrados, provocando una competencia desenfrenada por las pocas oportunidades.
  • En búsqueda de autofinanciación, muchos centros de investigación han tenido que venderse a las empresas y permitir que los objetivos de su trabajo dependan de lo que quiera el mejor postor.
  • Orientación de los estudios para satisfacer necesidades de grandes empresas y la misma lógica de explotación de la producción, mas no la resolución de graves problemas del medio ambiente y la humanidad porque no hay proyectos financiados para esto.
  • Miles de científicos con sueldos miserables y continuando su trabajo por amor a la ciencia sin ver remunerado su esfuerzo.
  • Gobiernos y organizaciones en todo el mundo negando la ciencia, la verdad y hechos comprobados como la evolución.  Es necesario hacer una especial mención al gobierno encabezado por Donald Trump, que ha obligado a trasladar décadas de investigación a Canadá por una amenaza de destruir la información de la NASA, así como la agencia de investigación del cambio climático (cuyos aportes han sido valiosísimos). También le dio cargos importantes a políticos que niegan el calentamiento global, la efectividad de las vacunas o las clases de evolución en las escuelas porque el creacionismo es mejor (¿?). Como era de esperarse, los recortes a la ciencia y la investigación vinieron desde los primeros días de su gobierno.
  • El impulso oficial de mentiras bajo el nombre de ‘verdades alternativas’ y una oleada de relativismo filosófico que ya está cogiendo eco en las universidades, teniendo como consecuencia la negación de la existencia de la realidad objetiva y la verdad.  En la práctica, esto ha permitido que pseudociencias se cuelen como válidas o discursos arreglados para engañar masivamente a la gente.

Y un preocupante etcétera.

¿Por qué una marcha?

Porque los científicos se cansaron de callar. Porque no siempre el que tiene la razón y los argumentos, gana la pelea. Porque la ciencia le pertenece a la humanidad y no sólo a los que la estudian, haciendo que seamos TODOS los que tengamos que salir en su defensa.

¿Por qué el 22 de abril?

Porque era el Día de la Tierra. Siendo la ciencia un instrumento fundamental para resolver la crisis ambiental, es el colmo que se esté recortando su presupuesto, en vez de multiplicarlo y hacer un énfasis en la investigación de este fenómeno y encontrar posibles soluciones.  Al contrario, poderosos gobiernos del mundo han preferido negar el cambio climático y decir que es un cuento de los chinos para acabar con la economía nacional de sus respectivos países.

¿Qué manifestaciones se vieron en la marcha?

A pesar de inició como un llamado en el Día de la Tierra a defender la ciencia como un pilar fundamental en el desarrollo de la humanidad y una herramienta para combatir la emergencia ambiental en los años que vienen, era inevitable que la gran diversidad de asistentes la enriquecieran con otros enfoques y se marcara un carácter más político.  En todo el mundo se protestó contra Trump y los gobiernos locales o nacionales, responsables de los recortes presupuestarios. Muchos fueron más allá y cuestionaron el sistema socio-económico en su totalidad e hicieron un llamado a una revolución, gritando a viva voz: Sin ciencia no hay futuro y sin una revolución tampoco.  En Europa, se vieron carteles que decían: Einstein también fue un refugiado (en español), con respecto a la crisis humanitaria de miles de personas desplazadas por guerras en sus países de origen. En México, por ejemplo, cuando los manifestantes pasaron por el “antimonumento”, contaron del 1 al 43 en referencia a los estudiantes desaparecidos por el estado mexicano en Ayotzinapa, gritando al unísono:  Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos.

¿Una marcha es suficiente?

No. En los próximos días están surgiendo convocatorias para continuar la lucha por darle a la ciencia el lugar que se merece y brindarle a los científicos las herramientas necesarias para combatir el cambio climático y las batallas que hagan falta para salvar el mundo como lo conocemos y evitar llegar a ese temido punto de inflexión donde ya no haya vuelta atrás.

Como dijo una pionera de la marcha desde Texas: Sería un fracaso que esta luchar empezara y terminara con la marcha. Esto es sólo el comienzo…

Y usted, que ha sobrevivido a infecciones gracias a los antibióticos y que hoy lee esto desde un dispositivo electrónico, gracias a la ciencia… ¿Qué espera para atender el llamado?

 

Tomado de: La libreta

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