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La estrategia discursiva de la polémica: Uribe, Pastrana y Trump


Más allá de si hubo o no reunión entre Uribe y Pastrana con Trump, lo cierto es que llevamos cinco días hablando de ellos sin parar. Las redes sociales, los titulares de prensa, radio y televisión, las noticias en medios digitales, los memes, la caricaturas, los comentarios al desayuno y las conversaciones en el pasillo estuvieron relacionadas con estos tres personajes. Su estrategia discursiva ha funcionado: generar polémica.


Que si fue un encuentro organizado por Marco Rubio, que si fue por Lilian Tintori, que si fue una cena larga, corta o solo un saludo. Que si fue el jueves de la última cena o el viernes de pasión, de si hubo más comensales o solo ellos tres. De si fue a propósito que se reuniera con los ex presidentes antes que con el presidente. Que si hablaron del proceso de paz en Colombia o de la crisis en Venezuela. Que por qué no hubo fotos, pero sí hubo trinos. De por qué si hubo titulares y no detalles… De si fueron 5 minutos o 30 Mentiras, verdades a medias, especialidad política de la derecha.

Al parecer, según lo expresa CNN, la casa Blanca desmiente el encuentro entre los arribistas políticos colombianos y el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Pero tanto el encuentro como el desenmascaramiento del encuentro hicieron que estuvieran en el ojo del huracán la semana Santa. Una semana supuestamente para la reflexión donde la mayoría vacaciones, descansa, ellos tenían que hacer un escándalo par aparecer en los titulares y en las tendencias de las redes sociales. Con el dicho: “no importa si hablan bien o mal, lo importante es que hablen” así estuvieron los días pasados los ex presidentes colombianos.

¿Cuál es la estrategia? Generar polémica. Pero hay que aclarar que la polémica no es simplemente el escándalo o la espectacularidad de un hecho. Cuando se habla de polémica nos referimos a “la guerra en potencia, lo social como espacio de lucha y contradicciones, entre clases, entre valores” (Garand, 1989), por tanto, lo polémico evidencia el conflicto espectacularizado en los discursos. No se trata únicamente de generar noticia, sino de que esa noticia sea una controversia, algo que ponga en jaque al enemigo político, que en este caso puso a Santos a contarle a los medios que se reuniría con Trump en visita oficial en un par de semanas, para “no quedar tan mal”. Porque lo que busca la polémica es utilizar un discurso violento, agresivo, incisivo nuestro Uribe ya se reunió con el presidente más importante del mundo, farcsantos (trino de seguidor uribista) “que busca hacer reaccionar, crear el acontecimiento” (Montero, 2016).

Y así lo hicieron, crearon un acontecimiento que, como se dice hoy, fue producto de la imaginación de estos políticos (muy bien planeado, claro está) decir que se habían reunido con Trump (pero no ellos, sus seguidores y los medios que le tienen un micrófono siempre listo) y de ese modo crearon una polémica que nos envolvió a todos. Porque la estrategia consistió en generar un discurso bajo la forma de choque (Amossy, 2014) con etiquetas como #UribeElGranPatriota los seguidores uribistas se fueron lanza en ristre contra Santos, porque según ellos a su líder sí le cree el mundo. Es decir, utilizaron un lenguaje de afrenta, de enfrentamiento brutal (como lo suele hacer el Centro Democrático con Uribe “le voy a dar en la cara marica”, Cabal “estudien, vagos”, Gaviria “no hay desplazados sino migrantes internos”, etc.) de opiniones contradictorias que circulan por el espacio público para hacer que inevitablemente hablemos de ellos hasta la saciedad. De modo que caminan en popularidad rumbo a las elecciones del 2018.

Por: Laura Cristina

@AlmendraDelirio

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