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LIBERAR LA MADRE TIERRA “HASTA QUE SE APAGUE EL SOL”

Dos años del proceso de liberación de la madre tierra en el norte del Cauca

RECORRIDO HISTÓRICO

Liberar la madre tierra es liberarla del monocultivo de la caña, de los agroquímicos, de las manos terratenientes, es devolverle su uso ancestral, volver a las manos de los pueblos originarios. En pocas palabras, esto es el significado que los indígenas Nasa del norte del Cauca le atribuyen a la lucha que viene librando hace dos años en los resguardos de Corinto, López Adentro, Huellas y Munchinque.

Desde hace dos años se vienen ocupando varias fincas cañeras que en un principio no se pensaban afectar con la condición de respetar la justa lucha de las comunidades. Pero al cabo de pocos meses el ESMAD entró violentamente a destruir los cambuches, los lugares sagrados como la Tulpa y su espíritu de combate. Sin dejarse vencer por el miedo los y las liberadoras volvieron a reconstruir sus cambuches convencidos de que permanecerían allí “hasta que se apague el sol”.

Pero esta vez no lo harían pasivamente, sino también ofensivamente, siguiendo la palabra de los mayores. Es así como se empieza a gestar “ la minga de corte y siembra” 1 un sueño de la comunidades por destruir el monocultivo de caña y sembrar maíz, frijol y otros productos de pan coger. Esta minga les ha servido como una eficaz herramienta política para presionar a los terratenientes y el ingenio azucarero de INCAUCA, ya que al día de hoy algunas fincas como la emperatriz no tienen una sola caña y se ha comenzado a desviar el agua que se utiliza para su siembra. Así mismo, cultivar colectivamente refuerza el tejido social y sirve como mecanismo de subsistencia para aquellas y aquellos que permanecen 24/7 en las haciendas. Esto ya se ha convertido en su rutina de cambio, de transformación.

UN GOBIERNO TRAMPOSO

Los dos primeros puntos consignados en la plataforma de lucha del CRIC establecen la recuperación de tierras ancestrales y la ampliación de los resguardos. En ese sentido la liberación de la madre tierra es una exigencia legítima ante 525 años de sometimiento, que ha tenido varios rostros: desde la esclavitud colonial, el pago de terraje a los hacendados, hasta la actual explotación neoliberal de los recursos. Pero ante esta demanda parece que el gobierno es sordo. Luego de la masacre del Nilo, el Naya y Guandalay, la corte interamericana de derechos humanos le exigió al Estado colombiano una reparación efectiva con la entrega 15.600 hectáreas, de las cuales solo se ha entregado el 50% y en zonas improductivas. En el 2005, comunidades del norte del Cauca ingresaron a la finca La Emperatriz para dar cumplimiento de sus mandatos, pero también porque simbólicamente representa la muerte de los 20 compañeros que dieron su vida por recuperar un pedacito de tierra2. En ese momento Alvaro Uribe vuelve a prometer dineros para la compra de tierras y vuelve a engañar, o lo que es peor, compra tierra en el Putumayo y en el Caquetá desarticulando el movimiento. A pesar de esto, muchos comuneros y comuneras se desplazaron hasta allá, pero al cabo de un tiempo retornan ya que se sentían aislados tanto económica como políticamente. Y aprendiendo la lección “ya sabemos que ‘siéntese’ significa ríndase. Sabemos ahora que una firma es la representación gráfica de la trampa y la mentira”3. Es a partir de ese momento que se empieza a hablar de “liberar la madre tierra” no solo de recuperarla. Por esi regresar a La Emperatriz (luego de 10 años se vuelve a ocupar) implicaba ya no negociar con el gobierno sino quedarse allí y pelear hasta ver esa tierra constituida como resguardo.

LAS AMENAZAS Y ASESINATOS

Pero no contentos con el engaño, también alimentaron el odio de sus fuerzas represivas acentuando la discriminación racial. Los heridos y muertos no han sido gratis. La polícía en forma de Esmad, las fuerzas militares y paramilitares siguen acechando a las comunidades. Se han llevado la vida de Guillermo Pavi, joven de 19 años que murió en la hacienda La Emperatriz mientras se preparaba para confrontar el Esmad, una bala del ejército (allí presente también) lo alcanzó. Javier Oteca el 22 de marzo del 2017 regresó a la madre tierra, luego de que fuera encontrado muerto cerca a la hacienda Miraflores (hacienda en proceso de liberación). Se sospecha que el responsable fue un trabajador del ingenio INCAUCA en complicidad con el ejército. Y el más reciente ha sido el asesinato de Gerson Acosta, gobernador del resguardo indígena Kite Kiwe, el cual fue creado por desplazados de la masacre paramilitar del Naya. Gerson contaba con protección de la UNP (Unidad Nacional de Protección) pero esto no bastó para que su lucha por la reparación de las víctimas terminara en una justa resolución.

Al parecer el Estado ni los gobiernos de turno van a garantizar el buen vivir de las comunidades indígenas que año tras año son víctimas de abusos y exterminio. Este se jacta de su voluntad de paz, mientras otros grupos armados ocupan territorios abandonados por las Farc. Se rumora que son el ELN y el EPL. Así mismo, comuneros del resguardo de López Adentro han denunciado la incursión de grupos paramilitares en sus territorios. Por esta razón las comunidades se cansaron de comerle tanto cuento al gobierno y han decidido fortalecer su autonomía como pueblos originarios. Ya se ha avanzado en la unidad entre la guardia indígena y la campesina para realizar acciones conjuntas en defensa del territorio.

DES-INSTITUCIONALIZACIÓN DEL MOVIMIENTO INDÍGENA

Todo movimiento social tiene ciclos de flujo (organización, activismo, movilización) y contraflujo (apaciguamiento, poco cuestionamiento y sin disputa política), del mismo modo, el movimiento indígena en el Cauca ha pasado por grandes momentos de movilización como en los 70 y 80, y un momento de poca movilización durante los 90 pero de importantes ganancias. La más relevante fue el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, como sujetos políticos con autonomía territorial, jurídica, y política. Durante este tiempo, las comunidades se encargaron de consolidar lo conquistado, implementando planes de vida con ayuda de los recursos participativos del Estado. Una de las discusiones más álgidas durante el 2005 y actualmente, es que las comunidades han perdido parte de su autonomía, y los planes de vida como pilar fundamental de la organización han caído en las lógicas de la burocracia. Ya no se discute los porqués ni los para qué, sino cómo gestionar mejor el dinero, ya que son las alcaldías municipales las que deciden donde y cuánto se invierte.

Es bajo esta dinámica que el movimiento indígena se ha encontrado en la encrucijada de manejar dos agendas que no parecen complementarse: la institucional y la comunitaria. Algunos comuneros opinan que ya bastante se ha caminado por la institucional, y algunas veces ha dejado un saldo negativo, como la división, cooptación y dependencia. La liberación de la madre tierra ha sido esa luz que los ha vuelto a guiar por el camino comunitario, vuelve a discutirse cómo llevar un plan de vida en armonía y con autonomía. Para ellos y ellas desalambrar la tierra, es desalambrar el pensamiento colonizado, es fortalecer la cultura, la educación, la defensa de los territorios y la soberanía alimentaria, que tanto se ha debilitado por la falta de tierras y la propagación de cultivos ilícitos.

Por otro lado, se ha planteado otra forma de coordinación que no pasa necesariamente por las autoridades de los cabildos, sino se delegan funciones a personas que están en los puntos de liberación constantemente. A esto lo han llamado: comisión política, donde se ha establecido como principio el diálogo directo entre los y las liberados ya sea con el gobierno o con las mismas autoridades. Y así mismo, el día en que se entreguen las tierras, dichos trámites no se harán con la consejería del CRIC o la ACIN sino con delegados del proceso y dentro de las haciendas. No es un secreto que esto ha generado tensiones internas, pero se han logrado resolver mediante las asambleas con discusiones donde son las comunidades quienes deciden y los de arriba obedecen. Como dicen los zapatistas: mandar obedeciendo.

¿Y AHORA QUÉ?

Actualmente, los y las liberadoras están impulsando una serie de mingas de comunicación, donde se discute la importancia de visibilizar esta lucha, han aprendido diferentes herramientas de comunicación como el video, la fotografía, la escritura, las redes sociales, etc. Pero también han aprendido a escucharse como indígenas y con otros, en un diálogo de saberes horizontal, donde el conocimiento es un bien inmaterial de los pueblos y no un mecanismo de dominación.

A corto plazo se están proyectando abrir más puntos de liberación, al ver que iniciaron con tres y ya van siete. También desean realizar un encuentro internacional donde confluyan diferentes pueblos de Latinoamérica que también están liberando la madre tierra y así poder intercambiar experiencias, generar lazos de solidaridad y alzar la voz ante la inminente destrucción del planeta. Es vivir en libertad y alegría con la Uma Kiwe4

Por: Maria

1 La minga es una actividad ancestral de los pueblos indígenas que representa el trabajo comunitario.

2 Esta es la misma masacre del Nilo

3 Seguimos en minga por la libertad de la madre tierra. ACIN. 2015

4 En lengua nasa significa “madre tierra”

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